3 septiembre, 2010

Use Protector Solar

Filed under: Sin categoría — Etiquetas: — Lollypopy @ 11:29


Este vídeo me inspiró. Fíjate yo:


Tuve una infancia “correcta” pero seguramente aburrida porque no me acuerdo de nada, ni una sola anécdota. Siempre acabo preguntándome con qué edad habré nacido?¿

Pasé mi adolescencia acomplejada:

  • Llegué a pesar 12 quilos más de lo que peso hoy. Vamos, era fea de cara, de cuerpo, de to!
  • Era una más en el cole, sin ningún destaque. Ah, no! Era la que peor nota sacaba y la mejor en las Olimpíadas. Vamos, que mi madre me mandó al cole público para que aprobara!
  • Otra vez mi madre, la pobre, se gastó un pastón en los mejores cursos de inglés de Sao Paulo, pero mi nota nunca superó el 3.
  • No tener una zapatilla marca Nike y que mi padre me quitó la pensión para que “espabilara en la vida”, eran mis mayores problemas.
  • Era tan tímida y sosa que me madre se ponía de rodillas para que dejara de soñar en mi habitación y me emborrachara con mis amigos. Mi habitación era el único sitio del mundo que me sentía a gusto.
  • Me bautizaron cuando nací y aunque no sabía para qué, iba a la iglesia todos los domingos. Mis hermanos me ponían en la cola para que el cura me diera un “caramelo” pegajoso y que nunca me pareció dulce.
  • Mi primer amor fue lindo e inolvidable, Rodrigo, pero no he podido disfrutar del todo de aquella relación porque me acomplejaba no tener un armario como el de su hermana.
  • Admiraba a mi madre simplemente porque era la persona que vivía conmigo.
  • Cuando decidí, para la sorpresa de todos, entrar en la universidad, me di cuenta de que jamás pasó por mi cabeza algo como: “Mamá, cuando crezca quiero ser…” No tenía ni idea de lo que quería ser, según leía las disciplinas iba tachando. Y no os voy a contar como aprobé las oposiciones 🙂

Intentaba ubicarme en el mundo mirando como pensaban y vivían los demás. Nunca me había dado la oportunidad de ser yo misma. Tenía que seguir la cadena, un padrón y si no estás en él, te acomplejas, te encierras. Menos mal que no existía internet, ni drogas, ni pechos de silicona…

El caso es que en la Universidad empecé a descubrir que simplemente era un pelín rebelde y que necesitaba aire. No era ni tonta, ni corta, ni tímida, ni perdida… simplemente no me sentía a gusto con el mundo que me rodeaba. No entendía porqué tenía que estudiar la odiosa Química si el H2O le podía llamar agua, sencillamente.

Empecé a ponerme más mona (hasta ligué el tío más guapo y tonto de toda la universidad, Marcelo. Ya, ya, ya sé que habían 2 Marcelo, pero es que me ligué a los 2. (Perdona, no puedo evitar contarlo :)) y sacaba muy buenas notas (mis compis copiaban mis exámenes!!!).

Yo sí encontré el hombre de mi vida y aunque me lo han puesto difícil, metí mi vida dentro de 2 maletas, escondí 1.000 euros para el billete de vuelta (por si acaso…), crucé un océano cagada de miedo y superé muchos obstáculos para hoy poder decir: “mereció mucho la pena”, pero para la desgracia de todos mis sueños de cuentos de hadas con burbujas de jabón, descubrí que el hombre de mi vida es simplemente el que me hace feliz en el día de hoy y que la muerte no es lo único que nos separa. ¡Vale! entonces quiero amar mucho, mucho, mucho, las veces que haga falta! Amo amar el amor!

Por fin tengo unas zapatillas marca Nike en el armario. Otro día les quité el polvo soplando. Si vas muuuuy pero muuuuy segura de ti misma con tus sandalias de 1 euro, una tía acabará diciéndote: “Pero qué monada. ¿Dónde las has comprado?”. Yo no pago a D&G para enseñar su marca en mi pecho, que me paguen ellos a mí para hacerles publicidad, y con ese dinero me voy de viaje!

Descubrir que el miedo es lo que más me motiva a tomar decisiones, que la suerte no existe, la buscas tú todos los días con tu actitud,  y el motivo por el cual los hombres casados buscan putas, fueron los mayores hallazgos de mi vida!

Cuando empecé el cursillo de la comunión, me di cuenta que ya tenía el uso de la razón. Lo dejé en la primera clase para poder seguir creyendo en Dios y para la desgracia de mi madre.

No saber lo que quiero para mi vida dejó de ser un complejo. Descubrí que saber lo que “no quiero” es más que suficiente. Voy tachando y ya está.

Descubrí que no admiraba a mi madre solo porque era la que vivía conmigo, cada mirada era un trocito de la educación, de los principios y de los valores que tengo hoy.

Hoy, soy yo que me gasto un pastón para aprender el inglés. Eso sí no lo he superado 🙁

Entrar en la Universidad, Ganar mucho dinero para comprar mi autoestima en centros comerciales, Casarme por la Santa Iglesia, Amar a mis hijos por encima de mí y de mi pareja, Engordar como una vaca, Hipotecar mi vida, Comer paté y eructar foie, Viajar en asfalto con un 4×4 y Que de mayor no sepa qué hacer con mi tiempo libre… no me motivaba, pero acabé en la Universidad, me casé por la Santa Iglesia y todo lo demás prefiero no decir que “nunca” lo haré… ¡qué difícil es no entrar en la cadena!

En el día que acierten mi edad, me daré cuenta de que algo mal estoy haciendo con mi vida.  Pero como dice el video, no dejaré de usar el filtro solar!

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